domingo, 6 de septiembre de 2009
Lluvia y carretera
lunes, 27 de julio de 2009
¡Chelas!

Es domingo de futbol, en la casa o el lugar dispuesto, todo está listo para disfrutar del encuentro. Sobre la mesa de la sala están la botana, las salsas, el queso, ¿Y de beber? ¡Chelas!
Se organiza la reunión con los cuates de la oficina. Dos llamadas para confirmar o un mail poniendo en duda la preferencia sexual de uno de los asistentes con tal de que se anime a ir y listo. La cita, el ambiente (aunque todos sean bugas), las alitas Chernobil, ¿Y de beber? ¡Chelas!
Las amigas andan a tono, las emociones a flor de piel. ¡Yo pongo mi casa! Todas dicen que sí y hacen la coperacha, algo barato pero que no nos haga perder el estilo. Llegan a un Oxxo y lo primero que piden...¡Chelas!
Siempre habrá un pretexto para comprar cerveza, para disfrutarla "bien helodia o casi muerta".
Quien diga que beber whisky es lo máximo y más si es de una sola malta (ejem, abeto), permítame decirle que la cerveza también se equipara, es más, lo supera.
Profundizando en la manufactura de la cerveza, encontraremos que sin la flor de lúpulo, usada en el proceso de ebullición, el Wort o masa en ebullición podría usarse para destilar whisky... Para que me entienda no es nada complicado, brínquese un paso y obtiene whisky, agregue flores y obtiene cerveza, interesante ¿no?
Además del magnífico proceso de elaboración, el arte de tomar cerveza también lo constituye el maridaje. Esta bebida es buena compañera con casi toda la comida pero si de refinar el gusto se trata, se recomienda cerveza oscura con carnes rojas, por ejemplo.
Beber de este extracto de la cebada se puede mezclar con lo que a usted más le plazca. La variante más famosa es con limón y sal en un tarro escarchado; algunos más intrépidos le agregan jugo maggi y hasta salsa tabasco.
En México el consumo de cerveza es alto principalmente en la costa. Ahí, dicen, no se siente tanto calor si se toma una bien fría.
Y así como hay diferencia entre una michelada, una chelada y una cubana, tenga cuidado a la hora de pedirla. En algunos estados del país invierten los nombres. Aquí le pongo la lista, que, con mucho sacrificio he venido acuñando gracias a la experiencia obtenida en algunas travesías y enriquecida con la colaboración de algunos amigos.
En Mérida y Veracruz: Chelada es con limón y sal, michelada con jugo maggi.
En el DF: Al pan, pan y a la michelada con limón y sal, cubana con jugo maggi.
En Morelos: Michelada va con salsa, la Cubana es limón y sal.
En Guadalajara: Michelada con salsa, Chelada normal
¿Aprendió? No se preocupe, use esta lista como tumba burros en su próximo viaje que, al ordenar su bebida preferida, además de disfrutarla le encontrará un nuevo sentido a su existencia.
En sus terruños ¿cómo la pide?
martes, 16 de junio de 2009
Al Azteca!!
Llegar al estadio resulta de lo más interesante. Durante mi trayecto por la línea 2 del metro (la azul for dummies) fueron pocos los indicios de gente que asistiría al partido. Ya saben, el típico personaje visitiendo el jersey de la selección. Al llegar a la estación Taxqueña, allí fue donde quién sabe de qué parte, salieron muchísimos verdes encaminándose hacia el tren ligero.
La organización me sorprendió. Con altavoces en las taquillas del tren ligero, los policías sugerían a los pasajeros comprar su boleto redondo para evitar tumultos a la hora del regreso además de prevenir una falta de los mismos. Nosotros, elamorquetengo y yo, muy obedientes hicimos lo que nos indicaban.
Al descender, justo cuando comenzaba a subir las escaleras de salida, me encontré con Azul, un compañero de la carrera quien acudía al lugar con su nueva novia. -¡Qué chiquito es el vagón del tren ligero!, me saludó.
Ya a la entrada del estadio, una llamada fue suficiente para localizar al resto de los cuates y dirigirnos hacia el nivel 3, poniente 60 que nos indicaba la ubicación de quienes llegaron muy temprano para apartar lugar.
Mientras sufría el doble manoseo de una doble revisión, pude observar a la variedad de personas que acuden al lugar. Los hay desde niños nice, los vive-come-sueña-futbol, las familias aficionadas, las bellezas autóctonas, y los autóctonos que no son bellezas pero cómo llaman la atención.
Los disfraces no se hicieron esperar. Desde pelucas, las banderas pintadas en los rostros de grandes y chicos, hasta uno con penacho y la bandera de taparabos apareció en el lugar. Y eso fue en una sola de las entradas, ya me imagino qué pude haber encontrado en las demás.
Por fin, después de mucho esperar, los cuates llegaron y todos acomodados esperábamos la hora del silbatazo inicial. Queríamos apasionarnos como nunca y celebrar a todo pulmón un gol de nuestra selección. Y así fue, a los primeros minutos del encuentro, se dió: El gol más simple del mundo (bueno, así se aprecia desde gayola) pero que fue el detonante para participar del colectivo gritándole ¡Puto! al portero visitante cada vez que despejaba un balón o hacer vibrar el piso del estadio esperando la ola comenzada en el otro extremo del lugar.
Nunca imaginé que mi piel se erizaría tanto al escuchar las notas del himno nacional como sucedió aquella noche...
La selección tuvo todo para dar un buen partido y le faltó. Yo obtuve una anécdota más para contar y otra para el baúl de los recuerdos al lado de mis cómplices. Definitivamente repetiría la experiencia, pero esta vez que sea en suelo internacional.

lunes, 1 de junio de 2009
Boda de Pueblo
Las bodas de pueblo se caracterizan por ser multitudinarias y esta no fue la excepción. La novia calculaba llegar a las 1200 personas... le falló, llegaron 1500. Y uno puede preguntarse, cómo es posible atender a tanta gente... Muy sencillo, aquí lo que sobra es organización y manos que trabajan.
martes, 26 de mayo de 2009
Viajes espontáneos
miércoles, 18 de marzo de 2009
Tepoztlán
La clase del viernes fue realmente un martirio. Después de dos semanas entre sueños, bromas, negociaciones, planes y demás, el reloj no estaba siendo cómplice con nosotros pues parecía alargar los minutos de tal forma que las ocho pm no marcaba.
martes, 3 de marzo de 2009
Coyoacán
Todavía traía estragos de la enfermedad, me seguía mareando y me dolía constantemente la cabeza. No hay de otra, tengo que hacer un reportaje de esto y ni modo que por un mareo deje pasar la visita. Creo que tomé una acertada decisión. La otra cara de Coyoacán que conocí me sorprendió enormemente.
Casi estábamos todos reunidos, faltaban un par de cómplices quienes poco a poco se fueron anexando a la media luna de grabadoras que fuimos formando.
A pesar de las remodelaciones, se sigue sintiendo el espíritu de la calle, del trajín de las bicicletas, de la gente y la risa provocada por los mimos, el olor del algodón de azúcar.
Era muy temprano todavía, el lugar comenzaba a despertar. Algunos comerciantes abrían sus carritos ambulantes. Un Turibús se estacionó justo frente a nosotros mientras nuestra guía nos explicaba acerca del palacio de Cortés. Donde nunca vivió y tampoco era de él. Curiosidades históricas.
Al terminar el recorrido por la iglesia nos esperaba la Casa Azul. Ese lugar puede estar lleno de arte, de buenas cosas pero en realidad alberga la más triste de las historias. Una llena de dolor del alma, del cuerpo. Cicatrices que quedaron indelebles en el tiempo, en el espacio mismo, en ese hogar.
La explicación fue corta. Las palabras sonaban huecas, el azul neutralizaba el escenario entre voz y vida, recuerdos.
Al salir de allí, el aroma de la comida del mercado invadía nuestro olfato. Vamos a quedarnos aquí, Pily yo te invito un par de quecas!! Mi querida profesora ni la burla perdona, resulta que yo anduve malita y previniendo cualquier otro tipo de ataque gástrico, me abstuve de comer cosas en la calle... y con lo que se me antojaban las tostadas... Ah!!! Pero me he de desquitar. Ya tendré chance de volver exclusivamente al mercado.
Para cerrar con broche de oro nuestra visita, una larga caminata por las calles empedradas aledañas al centro de Coyoacán aminoraron la marcha para disfrutar de la tarde y el viento fresco que comenzaba a sentirse.
Vicky me decía cuánto le gustaba esa zona de la ciudad y yo entendía el por qué... Mucha calma, mucha paz y mucho intelectual. Concluímos que para vivir allí tendríamos que trabajar de sirvientas en una casa de esas o de plano, buscar quién nos heredara una propiedad.
La lluvia amenazaba con alcanzar a nuestro grupo. La visita terminó a la altura de los viveros de Coyoacán. Pasos más, pasos menos. Una despedida fugaz... ya empezaba a escucharse una propuesta para comer en el mercado y antes de que sucumbiera a la tentación emprendí la graciosa huída.
jueves, 5 de febrero de 2009
Templo Mayor, Catedral y Palacio Nacional.
Debo confesar, y esto es algo que no me enorgullece, no conocía el Templo Mayor. Para una estudiante en especialización turística puede traducirse como pecado mortal. ¡Pero si vive usted en la capital señorita! Sí, lo sé. Y créanme, con esa visita he desempolvado los libros de historia. Hubo muchos datos que ya no recordaba y que, obvio, me hicieron sentir la más empolvada del grupo. Bueno, hasta que alguien por ahí también me dijo que haría lo propio.